Ser topógrafo, es una experiencia para toda la vida

El amor por la  topografía de Ken Allred no conoce límites, y su entusiasmo, por un estudio que a los ojos de los novatos aparece como una ecuación matemática, es contagioso.

El retirado MLA de St. Albert no piensa dos veces en señalar el poder que los topógrafos tienen una vez que  clavan sus simples hitos en el terreno.  Aún cientos de años después, estos hitos son considerados marcadores de por vida. Los monumentos topográficos definen los límites nacionales e internacionales, pero a nivel más pequeño, definen los linderos de propiedad de todo dueño una parcela. Su importancia se remonta a la primera vez en que las personas se pararon sobre un trozo de terreno y  comenzaron a discutir acerca de quien era el dueño de cada roca.

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«El trabajo sobre La importancia de los topógrafos puede encontrarse en la Biblia, en el libro Deuteronomio del Antiguo Testamento, en el cual se considera la propiedad de la tierra.  Exploradores canadienses como Samuel de Champlain o Jacques Cartier fueron realmente topógrafos que iban creando mapas sobre las líneas costeras.  En los municipios modernos, los límites definitivos de una propiedad, donde se define quien es el dueño de la tierra y cualquier elemento sobre ella, son determinados por la topografía,» dice Allred.

Su fascinación por la Topografía empezó hace 50 años con un trabajo vacacional, durante el verano, mientras estudiaba ingeniería en la Universidad de Alberta.

“Era un curso pre requisito  para los estudiantes de ingeniería.  Yo estaba junto a un equipo de topógrafos que trabajaba sobre el límite norte del Parque Nacional Waterton. Ví a un topógrafo de Ottawa venir y encontrar el rastro de un hito de madera que fungía como marcador limítrofe; este hecho me entusiasmó, pues comprendí que para ser un topógrafo se debe ser en parte un detective” nos dice Allred.

A pesar que la mayoría de los residentes de St. Albert recuerdan a Allred por sus comentarios políticos como Consejal de la ciudad y miembro de la legislatura de Alberta, después de ese verano en Waterton, Allred se convirtió en topógrafo gubernamental y esa fue su primera ocupación profesional.

Su interés en el tema comenzó a ser tan absorbente que, como pasatiempo, realizó un estudio sobre la historia de la topografía.  Allred pasó muchas de sus horas libres buscando monumentos famosos como por ejemplo, el monumento de 300 años de antigüedad, del Mason-Dixon Line en los Estados Unidos o el límite Stelae que aún permanece cerca de la presa Aswan sobre el río Nilo, a pesar que éste fue cortado dentro de una roca por los antiguos egipcios.

 “Muchos de esos antiguos marcadores son obras de arte,” dice Allred mientras nos muestra fotografías de antiguos monumentos, incluyendo una copia de un monumento babilónico.

La piedra babilónica, del período Kassite situado en el 1700 AC está resaltada con una antigua inscripción que explica quien fue el propietario del terreno y que este objeto fue la solución a una disputa limítrofe, dice Allred.

“Esto demuestra el papel que los topógrafos tienen y la importancia de establecer límites para resolver los reclamos de los vecinos en contra de sus pares,” nos dice.

El monumento manda

La regla general de la topografía es que el monumento es el que manda.  Esta regla es la que permanece firme en toda disputa de límites.

Las ordenes expresadas o aún los documentos escritos no tienen el mismo poder que el hito del topógrafo.  Incluso un veredicto real no establece la verdadera línea sobre el terreno que indica donde comienza la propiedad de uno y termina la del otro.

En el caso de la Mason-Dixon Line, por ejemplo, el criterio de razonamiento de los 1700s era que el rey de Inglaterra había establecido la propiedad del terreno de William Penn tomando como base el paralelo 40.  Sin embargo, el levantamiento original realizado no estuvo situado sobre aquel.

No obstante, cuando la decisión limítrofe recorrió todo el camino hasta la corte, se mantuvieron las marcas establecidas en el levantamiento original. Esto significo en el fondo que, basado en la línea definida en el levantamiento topográfico de Mason- Dixon, Filadelfia se encontraba ubicada en Pensilvania y no en Maryland.

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“El mismo principio se mantiene válido para limites internacionales como por ejemplo el del paralelo 49” nos dice Allred. “El límite Canadiense – Norteamericano no se encuentra exactamente sobre el paralelo 49.”

Áreas ribereñas

Cerca a su hogar, en 1861, el sacerdote Albert Lacombe cedió aquí, a los primeros colonizadores del terreno en St. Albert, un sistema de marcaje sobre un conjunto de áreas anexas a un río basándose en la metodología Québec.  Cada colonizador obtuvo una angosta faja de terreno  bañada por el río Sturgeon.

En 1869, un topógrafo llamado Major Webb fue enviado por el gobierno de Canadá a realizar el levantamiento de las áreas ribereñas ubicadas en el asentamiento del río Rojo en Manitoba, utilizando el método del área poligonal para la medición del terreno.  Louis Riel revisó el proceso del levantamiento topográfico realizado por Major Webb y lo detuvo.

Allred encargó al artista Lewis Lavoie de St. Albert para que pinte un cuadro que ilustre este momento histórico.

“Cuando Riel detuvo aquella secuencia del proceso de levantamiento topográfico, cambió la geografía del oeste canadiense,”  dice Allred.

El procedimiento utilizado en el levantamiento topográfico en Manitoba fue una treta de Marketing.  Webb había sido requerido para levantar parcelas de terreno de 800 acres en un intento por atraer a los colonos al norte de la frontera estadounidense.  Los estadounidenses levantaban sus comunidades en un área de 600 acres.

“Ello trataban de atraer colonos ofreciéndoles más terreno que el que los estadounidenses ofrecían,” nos dice Allred.

El sistema parcelario ribereño se convirtió también en un problema en St. Albert. En 1877, cinco topógrafos liderados por el inspector jefe M. Deane, fueron enviados desde  Edmonton a St. Albert.

“Los colonos mestizos se opusieron al trabajo del equipo de topógrafos porque el gobierno federal deseaba dividir el terreno en secciones,” dijo Jean Leebody, coordinador de exhibiciones del Museo Heritage, actualmente jubilado, quien ha investigado el problema topográfico en St. Albert.

“Parte del problema residía en que los mestizos no poseían reservas oficialmente concedidas.  Solo contaban con documentos sin valor oficial.  En St. Albert, los colonos mestizos amenazaron con detener el trabajo si se modificaba el método parcelario ribereño, ello obligó a los Oblatos y al padre Leduc a intervenir.”

Los colonos mestizos observaron a Deane y su equipo medir St. Albert  con el fin de crear un probable sistema de distribución de tierra para la ciudad y comenzaron a entrar en pánico porque temían perder el derecho a la tierra. Si esta era vuelta a medir, los colonos argumentaron, por lo menos siete familias tendrían la propiedad de una misma sección de terreno. Algunos colonos perderían su acceso al río que era tan necesario para la agricultura y la pesca. Todos los caminos, que corrían paralelos a este, tendrían que cambiarse.

“El gobierno no aprendió la lección.  No aprendió de lo que sucedió en Manitoba y ello ocasionó problemas aquí y en Batoche en Saskatchewan,” dice Allred.

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Paralelamente, los colonos mestizos de St. Albert dieron la bienvenida al sistema de levantamiento topográfico oficial debido a que el informal sistema de distribución parcelaria de los Padres Oblatos trajo muchas desavenencias.

De acuerdo al libro de historia local Black Robe’s Vision, los reclamos territoriales eran cuestión de todos los días.  Los nuevos colonos simplemente ponían una estaca en cada extremo de su propiedad.

La aparición de los topógrafos del gobierno trajo el tema a la palestra y una reunión pública fue convocada en St. Albert a la que asistieron personas de otras comunidades ribereñas incluyendo Fort Saskatchewan y Edmonton. Los cimientos fueron levantados y padre Leduc y Daniel Maloney, residente de St. Albert, fueron enviados a Ottawa para apelar el caso manteniendo el sistema de parcelación ribereña en St. Albert. Tuvieron éxito, y como resultado se mantuvo el sistema parcelario vigente.

«A medida que la ciudad crecía, las monjas vendieron sus tierras y esta fue subdividida. Como la ciudad se expandió, aquellos que poseían los lotes ribereños vendieron sus posesiones; estas fueron vendidas como los lotes cuadrados que ahora tenemos en St. Albert,»dijo Leebody.

Labor detectivesca

Los antiguos hitos colocados por los topógrafos han quedado como mojones de línea de propiedad definitiva pero no son fáciles de encontrar.

Cuando las aguas suben o bajen su nivel, como en el caso de Big Lake, los límites aún necesitan ser establecidos. Y si la vegetación crece sobre los hitos, estos pueden ser igualmente difíciles de encontrar.

«La herramienta más valiosa de un topógrafo es la pala. A veces los topógrafos están cavando y buscando un círculo oxidado donde el hito se ha desintegrado pero basta con la existencia del moho dejado por aquel», dice Allred.

Para ilustrar la dificultad de encontrar hitos, Allred mostró uno que sirvió como marca en el levantamiento de un camino y que fue etiquetado como R-4; el mismo esta situado en medio del bosque White Spruce cerca del gran lago.

«Este originalmente fue, probablemente un marcador perteneciente a una parcelación ribereña», dijo.

El marcador es en la actualidad una estaca que tiene una cinta plástica roja de topógrafo, atada a la parte superior. Cuando Allred apartó las hojas y desechos, encontró el marcador de hierro original. En los alrededores, también encontró una depresión poco profunda en la tierra.

«Sólo puedo encontrar ahora una depresión, pero para una parcelación ribereña de carretera deberían haber existido cuatro depresiones de 12 pulgadas de profundidad y con un área de 18 centímetros cuadrados. Las depresiones eran un marcador adicional para que los agricultores no araran sobre aquellos y debido a esto se pudiesen perder los marcadores”, dijo.

Allred se maravilla con el trabajo de aquellos primeros exploradores que, como David Thompson, realizó levantamientos no conocidos, a menudo en las zonas más inseguras del país y sometido a las más extremas condiciones climáticas.

«Los topógrafos son pioneros. En el caso de Thompson fue un trabajo totalmente realizado mediante la observación de las estrellas. No había ningún otro punto de referencia para él”, dice Allred.

El se burla jocosamente ante la idea de que la agrimensura sea aburrida.

«Mucho depende de las características de la tierra y cada pedazo de ella tiene límites», nos dice.

«Los topógrafos tienen que ser buenos en trigonometría; tienen que ser buenos en la comprensión de los sistemas jurídicos y en el arte y elaboración de mapas así como en geografía. Tienen que saber lo que existía antes. La Topografía es historia».

 

Fuente: stalbertgazette

4 Replies to “Ser topógrafo, es una experiencia para toda la vida”

  1. VALE LA PENA INVESTIGAR PARA PROFESIONALIZARSE EN ESTE CAMPO TAN INTERESANTE Y LLENO DE SATISFACCIONES, UN VIDEO ACERCA DE ESTA U OTRAS HISTORIAS.

  2. Una publicación llena de historia que refleja la importancia del topografo

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