De Ámsterdam y algo más

Un viaje bastante largo.  2 horas de Centroamérica a Miami, 8 horas a Londres, 1 más a Ámsterdam: sumadas las 6 de conexión llegan a 17.
El reloj biológico se acostumbra tras hibernar como oso en el avión.  Pero el estómago todavía no; así que a media noche he tenido que buscar algo de café y pastel.

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Cruzar de Boston a Reino  Unido en la madrugada, con 59 Centígrados bajo cero afuera y viajando contra el horizonte… definitivamente no tiene comparación.

Por ahora, solo preparativos, mi amigo Juan, un Español que trabaja en Holanda hace años está en la mesa de registro junto a la elegante Christine.En el salón principal preparan el audio que es sacado de tremendos cajones, ensayan los efectos y colocan rótulos en los salones.  Todo lo que sucede antes, y que nadie se imagina en la gala de premiación.

Me ha llamado la atención uno de los banners, el de bienvenida en los idiomas de los países representantes.  El estilo es la nube contextual de etiquetas que los blogs y WordPress pusieron de moda.

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beinspired netherlands El alojamiento en el Hotel Wyndham Apollo, en general está muy bien.  Nada mas extrañando lo que casi cualquier hotel listo para turistas en América:  La red inalámbrica.
Ofrecen un servicio de Internet por TV, pero es una lata.  El mouse es un botón que hay que rodar como aquellas bolitas rojas de las primeras portátiles.  El servicio LAN por 10 Euros la hora me parece un atraco… como diría Obelix:

Nederlanders zijn gek.
Y del clima; una delicia.  8 grados centígrados en su mejor momento.
Nada que ver con el entorno caribeño, pero para esta gente es un privilegio haber tenido sol un par de horas a la 1 de la tarde, justo la hora que abren la mayoría de negocios.  Rato que aprovechan unos ancianos para salir por un café en la acera y quitarse un rato la bufanda.Mis chicos, al otro lado no me pueden ubicar;  las 8 horas de diferencia apenas les da para dejarme mensajes y ayudarme a mantener vivas las reses de la granja.
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Por mientras llega mañana, a buscar un adaptador de corriente y ese ajedrez de piezas coleccionables de Obelix mientras no caiga la helada.  Y luego a refugiarse al lobby al calor de la mara de fanáticos del xfm, con un buen Cappuccino&amaretto y un sushi del restaurante japonés Yamazato.

Gran diferencia con el año anterior, esta vez no coincide con las finales de la clasificatoria al mundial, aunque por mi tierra, muchos dicen que al presidente Lobo le tienen bien planchadita la pijama.  Las mismas presiones sociales, ojalá y no vuelva la misma crisis, que aún no termina la anterior.

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