¿Cómo será la administración de tierras el futuro? – visión de Catastro 2034

Proponer cómo podría ser la administración de tierras en 2034 no pareciera una idea fácil, si vemos cuántos cambios han sucedido los últimos 20 años.  Sin embargo, el ejercicio es un segundo intento de lo que ya se hizo 20 años antes de Catastro 2014.  Haber prestado poca atención a estas declaraciones puede haberle costado a alguien, a alguna institución o inclusive a una nación entera.

Pensar que en 2034 el catastro será elaborado y actualizado por los ciudadanos de forma voluntaria suena profano.  Pero así sonaba la actualización de la cartografía antes que conociéramos OpenStreet Map, que está poniendo en tela de duda si un instituto cartográfico debería existir o si ese recurso lo usamos para promover el mapeo colaborativo entre los estudiantes y nos dedicamos solo a actuaciones normativas, y actualización de insumos base inevitables como un modelo de terreno consistente e imágenes de satélite actualizadas con mayor periodicidad.

Las visiones de Catastro en un futuro de 20 años

Los cambios conceptuales en Catastro suelen ser más complejos, puesto que sus usos son más estrictos que la cartografía de otras escalas.  Su vinculación a lo jurídico, fiscal, a lo económico crean una interdependencia no solo en materia de información sino de procesos.  Sin embargo, así como la cartografía podría estar muriendo en su mejor período de gloria, en la medida que la tecnología se democratiza y se crean exigencias de información en tiempo real, el rigor de la precisión, la firma del profesional y el flujo de la metodología entran en el riesgo de no llenar el requisito de una demanda irreversible.  Como ejemplo, revisemos cuántas enciclopedias que les hayamos comprado a nuestros hijos recientemente, ellos están usando para hacer sus tareas cotidianas; o cuántos alumnos se quedan en la biblioteca de la escuela para terminar sus trabajos; pese a los cuestionamientos académicos que tenga la wikipedia, su usabilidad, actualización colaborativa y compatibilidad con el buscador de Google está enviando bibliotecas enteras a los museos.

Otro aspecto a considerar en el tema de catastro, es el hecho que las condiciones contextuales entre países no son iguales en cuanto a prioridad.  Para países europeos que ya tienen una cobertura de su base predial al 100% en el nivel nacional y una carrera de función pública normalizada, es urgente la modelización en tres y cuatro dimensiones.  Situación totalmente contraria en países cuya cobertura 2D es todavía incompleta, lo supuesto completo está desactualizado y por sobre todo donde los cambios políticos llevan al despido de todo un equipo de profesionales experimentados, quienes podrían perder su profesionalismo al llevarse en discos duros la información y –que no nos cause risa– llegar hasta ser partícipes de un incendio de la alcaldía que entre otros intereses busca borrar huellas de corrupción.

Una visión de catastro 20 años a futuro no pretende ser una apuesta basada en cábalas o planteamientos en contra de lo existente.  Más bien es un ejercicio cimentado en el sentido común de las buenas prácticas ya en uso y las tendencias de las que expertos detectan rutas irreversibles.  Pero no debemos descartar, que las tendencias planteadas podrían conllevar la adopción de atajos; como el caso de muchos contextos en África donde los ciudadanos pasaron de no conocer la telefonía alámbrica a la telefonía móvil de última generación.  Esa es la razón por la que modelos como Catastro fit-for-purpose están siendo incluidas en los discursos de evangelización disruptiva en esta materia; por la demanda existente de millones de predios que deben titularse y la aceptación de un ciudadano en una montaña que prefiere un título con una medida «más o menos precisa» pero donde hay linderos concertados con sus vecinos; en lugar de tener nada y esperar que otro político vuelva a ofrecerle algo palpable.

Una declaración a 20 años en manos de un -loco visionario- puede hacer que se conceptualice un Sistema Nacional de Administración de Propiedad, abierto a la consulta pública, con conceptos de derechos, restricciones y responsabilidades antes que estas lleguen a plantearse como un estándar; -ese loco- con capacidades de incidencia normativa y algo de tiranía es capaz de borrar los métodos convencionales si no garantizan eficiencia en tiempo, costos, trazabilidad y transparencia.  Cuando los defensores de los métodos convencionales tengan la oportunidad de reaccionar, éste habrá convertido la publicidad formal (certificado de tradición y libertad) en una cuenta corriente de propiedad inmueble como el acceso que ahora ofrecen los bancos, y estará pensando en sacar del camino a los intermediarios de la transacción por medio de una ventanilla Ali-express de trazabilidad en tiempo real.

Pero bueno, mientras ustedes identifican un loco de esos en su país, retomo lo dicho en el primer párrafo de este escrito, que las declaraciones de Catastro 2034 son un ejercicio segundo de lo que fue Catastro 2014, del que quiero iniciar hablando.

Antes de Catastro 2014

El Catastro es relativamente nuevo, comparado con el Registro de la Propiedad, que se basa en códigos que tienen muchos siglos de consolidación sobre una base de principios registrales que trascienden al derecho inmueble, mueble, mercantil o intelectual. La homologación de finalidades del Catastro llegaron de forma tardía con cambios de paradigmas contextualizados al significado de la tierra para el ser humano: conquistas, guerras, tributos, industrialización, informatización; adicionalmente, las olas de evolución de modelos económicos han traído técnicas de gestión de información y mejora de la operación en una sensación que nos llegó como piezas de rompecabezas.

La infografía resume los grandes paradigmas que ha tenido el Catastro, en diferentes épocas:

  • Paradigma del avalúo y el impuesto sobre la tierra, con una prioridad de la tierra como riqueza en herencia del feudalismo.  No es de extrañar que este enfoque haya perdurado tanto tiempo en América latina, considerando que aun después de la independencia de estos países de España, el modelo económico continuó siendo la adaptación de feudalismo venido con la colonización. En la infografía esta es la primera pieza del rompecabezas, el catastro fiscal como aplicación básica.
  • Paradigma del mercado de tierras, con una evolución de comodidad como significado de la tierra.  Esto vino con la revolución industrial entre 1800 y 1950.  Muchos de los fundamentos clásicos de la tierra continúan basándose en ese paradigma del mercado de tierras, de allí que la pieza aportada en esa época fue el catastro jurídico como aplicación complementaria al aspecto fiscal.
  • Paradigma de la administración de tierras, con una visión de la tierra como recurso.  Esto surgió con las nuevas visiones de la reconstrucción posguerra, justo cuando muchas instituciones públicas tuvieron renovaciones interesantes, entre ellas Catastro y Registro.  Estos fueron años importantes para el Registro basado en libros pasando a medios como microfilmado y en caso de Catastro la influencia de recursos internacionales apoyaron la modernización de técnicas catastrales especialmente con intereses de seguridad nacional asociados a la guerra fría.  Como resultado, la pieza de catastro económico moderniza mecanismos de avalúo que van desde modelos simplificados en contextos anglosajones hasta complejos basados en costo de reposición y curvas de depreciación que persisten hasta estos días en muchos países de latino américa.
  • Paradigma del desarrollo sostenible, con la tierra como recurso común limitado.  Este nace con la revolución de la información, al inicio de la década del 80, donde la posibilidad de herramientas digitales pudieran reemplazar el mapa y la ficha digital, suponiendo consultas e interrelación con otros interesados de la información catastral.  De igual forma, el interés por una integración entre Catastro y Registro más allá de la colaboración e intercambio de datos, la simplificación hacia el ciudadano mediante la integración de procesos.  Esto último pasó desde perversiones que había que recoger todo en fichas de tamaño sábana «borges» hasta ideas de poner un cable entre Catastro y Registro para que estuvieran conectados.  Entender que la multifinalidad está en la integralidad de la cadena de valor de la administración de tierras y no en la fase de captura ha sido doloroso hasta el día de hoy; en detrimento del ciudadano que lo que espera es mejores servicios.

De Catastro 2014

En este último contexto nace Catastro 2014.  A mediados de los noventa la Federación Internacional de Geómetras (FIG) hace una de sus mejores apuestas por revitalizar su rol, apoyando la iniciativa que se planteaba cómo debería ser el Catastro dentro de los próximos 20 años.  Eso lleva a considerar las mejores prácticas y tendencias que se estaban aplicando a nivel mundial, para la administración de tierras; con una proyección de cómo podría ser el Catastro en 2014.

De esto apareció un documento de fundamento filosófico que para muchos hoy podría parecer demasiado obvio, sin embargo hablamos de 1994, tiempo cuando la iniciativa comenzó y que se publicó en 1998.  Para 1994 apenas era una promesa Windows 95, usábamos Windows 3.11 for groups, AutoCAD R13 de aquella simulación de ventanas que no gustaban tanto ante la costumbre de pantalla oscura del R12, Microstation SE sobre un clásico Clipper Ustation ejecutándose sobre exhuberantes pero caros equipos Intergraph; el software libre era una falacia de nerds y el Internet funcionaba a partir de denominados portales como Yahoo, Lycos, Excite y Altavista a los que se debía acceder desde un café Internet o con el chirrido de un módem conectado a la línea de teléfono fijo.

Para evitar el riesgo de parecer planteamientos salidos de una bola de cristal, el ejercicio debió basarse en las mejores prácticas ya existentes y con los visionarios planteamientos de hacia donde evolucionaría la temática catastral en materia de procesos, herramientas, alcance y vinculación de actores ligados al territorio.

Las 6 declaraciones de Catastro 2014.

1. Situación completa del territorio incluido derecho público y restricciones

Este planteamiento llevó a que el Catastro convencional dejara de solamente ver una parte específica de la realidad, bajo una lógica sesgada como solo registrar la formalidad o estar priorizada sobre lo fiscal.  Esto implica que el catastro centre su rol sobre «los hechos», con la fotografía de como son las cosas en el territorio, buscando mantener actualizada información de formalidad e informalidad.  Adicionalmente, el concepto de completitud, de modo que objetos espaciales que están entre los linderos de los predios, tal como calles, cauces de ríos, playas, etc. puedan modelizarse en la misma lógica que un inmueble sobre una realidad continua, evitando que a futuro los predios sigan solicitando remediciones que entran en áreas de uso público.

Otro alcance de esta declaración es la vinculación de los datos no prediales, que afectan el dominio, uso, ocupación o disposición de los predios.  Implica que una infraestructura de datos espaciales que brinda servicios con datos como áreas protegidas, zonas de riesgo, planes de ordenamiento territorial, etc., incluyan reglas para que las relaciones espaciales con los predios, se reflejen como afectaciones que son visibles en la publicidad formal o material al momento que un funcionario debe hacer una calificación o conceder una licencia.  En la norma ISO-19152 esta declaración simplifica las relaciones de las partes interesadas sobre la realidad del territorio en las dos segundas relaciones del acrónimo RRR (Rights, Restrictions, Responsabilidades) y a estos datos «no prediales» se les llama objetos territoriales legales.

Justo en esta misma línea, las otras 5 declaraciones fueron planteadas en aquel documento de Catastro 2014 promovido por la FIG en 1998.  El ejemplo de plantilla mostrado a la derecha tiene esa lógica de un expediente tipo folio administrativo del Catastro, con gestión de datos maestros sobre las realidades que podrían diferir entre las instituciones que han llevado históricamente esa el dato con ópticas diferentes, garantizando interoperabilidad e independencia legal con una lógica de master data management para fortalecer el principio de legitimación:

  • Un número único nacional generado en nomenclatura de base 36,
  • Sus características físicas provenientes de Catastro, sus características jurídicas provenientes de la formalidad/informalidad y alertas de irregularidad, sus características normativas y las partes interesadas.
  • Las alertas de trámites presentados (radicados) en diferentes procesos misionales pero que no han recibido resolución o desistimiento.
  • Las alertas de consistencia, por diferencias entre las realidades físicas y jurídicas.

Más abajo se muestra el resultado de la esencia LADM, como:

  • El extracto de trámites radicados en actores integrados al proceso transaccional y que interesan por razones de prelación de trámites relacionados o por simple transparencia ante el ciudadano que está interesado en adquirir un bien.
  • Los resultado de las relaciones de derecho (reconocido de manera formal-inscrito y también lo no formalizado), con la posibilidad de ver el tracto de tradiciones anteriores, que figuran como estados inactivos pero visibles.
  • Los resultados de las afectaciones espaciales de tipo restricción / responsabilidad.

Si ese dato proviene de los sistemas misionales de Catastro, Registro, Regularización o Registro de Régimen Especial, cada quien se puede dedicar a optimizar su razón misional y el ciudadano o usuario de un trámite puede confiar que éste dato es la última verdad.  Desde la pestaña de Realidad jurídica podría tenerse un despliegue similar de la lógica de folio real con variantes como gravámenes, hipotecas o vinculaciones a otros registros como Mercantil, Intelectual, Garantía Mobiliaria y de igual manera si se consultara sobre la realidad administrativa se verían los objetos territoriales legales que también tienen partes interesadas en la afectación/restricción que causa al inmueble de interés.  A nivel de instituciones gubernamentales este dato completo debería ser visible sin restricciones, si se aprueban políticas enfocadas en la eficiencia transaccional y ruptura de cacicazgos entre las instituciones públicas y, los actores inmediatos al ciudadano como el notario, municipio, curador urbano o agrimensor.  Definir qué de esto puede estar en el acceso abierto al ciudadano es apenas un tema de políticas de transparencia y rentabilidad, pues podría ser gratuito lo que está en la parte superior (Datos maestros), con el resto en versión borrosa y un carro de compra que facilite generar un certificado inmediato con los datos completos.

2. Nula separación entre mapas y registros

Esta declaración es más que obvia, aunque para 1994 era un sueño, considerando que los mejores intentos conocidos veían un CAD pegado con un hiper-enlace a un record de la base espacial, y entre los peores el shapefile en donde no se podían crear campos maestros para relaciones muchos a muchos, como los predios con múltiples propietarios o los propietarios con múltiples predios; en consecuencia el nombre de un propietario se debía repetir en tantos records como veces figurara en el territorio… sin entrar en detalles de las limitaciones implícitas con los apenas 16 bits.

Indudablemente esta declaración marcó pautas interesantes sobre la temática geoespacial aplicada a la administración de tierras.  Aunque vale recordar que la idea inicial era referirse a «nula separación entre los datos de Catastro y los datos de Registro de la Propiedad» y no solamente «mapa – ficha catastral».

Esto también le da peso a la interoperabilidad y estandarización de datos geográficos provenientes de otras legislaciones que como «objetos territoriales legales» afectan el uso, dominio u ocupación de los predios; llegando la lógica clásica de bases de datos que exponen servicios a infraestructuras de datos espaciales con políticas y reglas de interoperabilidad entre modelos.  Quizá un tema ganancioso en esto fue la madurez de estándares OGC presionado por el software libre y aceptado a regañadientes por el software propietario.

3. La modelización sustituirá los mapas catastrales

El mejore ejercicio de ésto se materializó en el estándar ISO-19152, en busca de considerar la simpleza de las relaciones (RRR) entre las clases que constituyen la realidad física (Personas, topografía), la realidad modelada (Unidad administrativa, unidad espacial) y fuentes de registro de la información (Source).

Suena fácil decirlo, y el gráfico de la derecha pareciera ser simple.  Aunque llevar eso a una ISO para su implementación lo volvió más complejo que lo que se esperaba en la necesidad inicial.  El primer esfuerzo llamado Core Cadastre Domain Model (CCDM), que luego se llamó LADM terminó convirtiéndose en una ISO en 2012.

Y por si algunos piensan que podría ser innecesario una ISO, quienes leímos Catastro 2014 en aquellos primeros años sabemos que una normativa de semántica era necesario -y aun continúa siendo un reto-.  Las primeras lecturas generaban confusiones desde los titulares y términos, especialmente para quienes son leguleyos de la semántica y que prefieren cuestionar antes que contextualizar escribiendo un glosario.  Como ejemplo la palabra “catastro – cadastre” no se consideró traducir pues para contextos como Holanda, el Catastro es el Registro; cuando lo llevan al estándar le llaman «land administration» que luego al español suena atractivo como «administración de tierra»; ante parecer eso solo la superficie y no todas sus relaciones Aenor lo traduce como «Administración del territorio», que en muchos países es un término trillado y viciado asociado a la gestión institucional.  Otros ejemplos son el término «parcel» que para los anglosajones es inmueble pero que en el contexto hispanohablante suele ser descriminativo de lo rural y no incluye las mejoras como lo indican los códigos civiles.

Justo eso es lo que busca la ISO-19152, estandarizar la semántica del «dominio».  Aunque adolece de un documento práctico que que fundamente su filosofía y oriente su implementación; en vista que modelos UML no son fáciles de vender ante tomadores de decisiones que esperan resultados finales de cara al ciudadano.

Aquí conviene aclarar esa correlación y diferencia entre LADM e ISO-19152.

El LADM nace de una visión a nivel mundial, sobre prácticas y tendencias 20 años a futuro en la Administración de Tierras.  El LADM es en cierta forma una filosofía.

La Norma ISO 19152 resulta de una socialización a nivel mundial, para estandarizar la semántica de la Administración de Tierras.  La ISO es una norma para aplicar la filosofía LADM.

Sobre este tema de adopción hay necesidad de escribir, más que un enfoque de modelos UML y adopción de óptica tecnológica para artículos y ponencias en eventos; sería interesante un mayor esfuerzo sobre resultados de adopción a nivel de procesos, sistematización de experiencias y buenas prácticas que faciliten la venta a nivel de tomadores de decisiones.  Para el caso, están ejemplos como Honduras, que adoptó casi la totalidad de la filosofía LADM en su sistema SURE-SINAP, y sin haberlo incrustado en la política pública, por el simple hecho de estar basado en el CCDM desde 2005 le ha permitido una continuidad interesante pese a la inestabilidad que éste país ha vivido en los últimos 15 años; o casos como Nicaragua que sin mostrar de frente la implementación del estándar, todo el motor de inferencia de SIICAR implica la adopción de casi un nivel de cumplimiento 2 de la norma.

4. El catastro en formatos físicos será cosa del pasado

Consecuencia de esa modelización y el re-pensamiento de los formatos físicos, surgen planteamientos que impactan en aspectos como la nomenclatura catastral.  En tiempos antiguos, las claves catastrales eran secuencias de hasta 30 dígitos, donde se mezclaba identificadores geográficos y características administrativas; si bien era romántico para los usuarios dentro de la institución, para el usuario final eran engorrosos y poco útiles si la mayoría de esos dígitos eran un cero.  Como ejemplo, en esas nomenclaturas iban incluido si el predio era rural; si este pasaba a considerarse urbano su identidad prácticamente cambiaba pues el número compuesto no era el mismo.  Mucha de esa lógica venía del manejo de formatos físicos, pues recordemos que inicialmente el concepto urbano-rural se asociaba a tamaños de impresión de los mapas finales, que para núcleos poblados era necesario escalas 1:1,000 mientras que para zonas rurales escalas 1:5,000 o bien 1:10,000.

Pensar en formatos digitales lleva a romper con esos esquemas, pensando en lo que agrega valor de cara al ciudadano que necesita un número fácil y la modelización en donde un predio debe seguir manteniendo su identidad pese que cambie de municipio por modificación del límite intermunicipal, pese que cambie su situación formal -informal, pese que cambie su caracterización urbano-rural.  No que estos campos dejen de ser necesarios, pero si están en tablas de atributos, podrán cambiarse en cualquier momento sin que el objeto cambie su identidad; a menos, por supuesto que el cambio implique modificación de su geometría.

También con esto surgen métodos de identificación más eficientes, como los utilizados en sistemas como pasaportes, trámites, placas de vehículos (para poner un ejemplo).  Un número de 30 dígitos sería romántico; podríamos tener allí el color del auto, el número de puertas que tiene, la cantidad de ruedas, la marca y posiblemente hasta el número de veces que su dueño ha tenido sexo en el asiento de atrás; pero la placa es pequeña y se ocupan pocos dígitos; el policía de tránsito es de mala memoria y ocupa recordar el número fácilmente aunque el carro vaya a velocidad; y luego debe ser inmutable en el tiempo mientras sea el mismo vehículo.  De allí surgen métodos pueden convertir un número basado en los 10 dígitos numéricos (base 10) a un código de combinaciones de esos diez números y las 26 letras del alfabeto (base 36);

Un ejemplo de una conversión de base 10 a base 36 es:  0311000226 significaría 555TB6.  Significa que con apenas 6 dígitos podría soportar hasta diez mil millones de predios únicos, manteniendo el mismo tamaño (6 dígitos).  Como la automatización es posible hacer esta conversión y relación contra números anteriores; para el ciudadano el código es una cadena corta, internamente con el código se pueden enmascarar características o simplemente un número consecutivo a nivel nacional.  Para probar como funciona esto, sugiero este enlace de google.

http://www.unitconversion.org/numbers/base-10-to-base-36-conversion.html

5. Trabajo conjunto entre empresa privada y pública

Esta tendencia ha tenido un gran impacto en los modelos de asociación público-privada, buscando transferir al sector privado aquellos aspectos que no son un negocio sostenible para la institución pública.  En otros años, el Catastro hacía el levantamiento completo en campo, con brigadas de personas contratadas por la institución; hoy es muy fácil tercerizar esa operación.  De igual forma, la digitalización y extracto de datos de registros físicos, permitiendo que el sector privado realice esos trabajos que son «temporales» o al menos si se ejecutan bien solo se hacen una vez, evitando inversión en equipos que se vuelven obsoletos con el tiempo.

No obstante, es un reto sobre el que hay mucho que sistematizar en función de gradualidad y riesgos.  Transferir un front-office a la banca parece muy fácil y casi obligado, pero entregar el resguardo de información requiere otro tipo de garantías no solo en la seguridad sino en la responsabilidad legal y administrativa.

6. La inversión en Catastro será recuperable

El artículo no da para más, y esperamos tocarlo en una próxima edición.  Pero básicamente este principio se fundamenta en que la captura de la información, migración de físico a digital o construcción de un gran sistema se realiza una vez.  Y se hace bien.  La operación posterior de actualización y su evolución no debería requerir préstamos por parte de organismos internacionales, sino debe estar en una matriz de re-inversión de los recursos que genera a partir de la innovación en nuevos productos y servicios.

Declaraciones de Catastro 2034

Para 2014 se hace una evaluación de cómo fue el recorrido, avances y nuevos hallazgos para plantearse qué vendría en los siguientes 20 años.

En esta revisión se consideran hitos que han impactado con la revolución de la información sobre el catastro, como ejemplo las bases e infraestructuras de datos espaciales, la geolocalización intrínseca de la sociedad; de igual manera visiones que le han dado nuevos intereses al Catastro como Administración de Tierras, Gobernanza del territorio y lo que podría esperarse en el futuro pensando en la simplificación ajustada al propósito.

Así surgen 6  nuevas declaraciones y 6 interrogantes. Al igual que Catastro 2014, es una interpretación basada en el contexto de lo que ya están sucediendo.  Algunos países que han superado brechas elementales adoptarán algunas de estas tendencias, porque su estabilidad y demanda ya está exigiendo algo más en su mercado; esto irradiará en otros que podrían ahorrarse un atajo de convencionalismo.  Otros, por tener necesidades básicas se mantendrán intentando llenar la deuda de las declaraciones de Catastro 2014.

1. Mensura precisa

El tema es tan antiguo, que Borges lo recopila desde una fuente que data de 1658:

En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él.

Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.

Ha sido una preocupación siempre, especialmente en contextos donde se olvida que más importante tener todo el territorio con un atributo de precisión controlado, que tener solo un pedazo con ultra-precisión.  Con las posibilidades tecnológicas actuales, esta declaración plantea que éste tema será de interés general en los próximos 20 años; especialmente donde ya se superó la cobertura del territorio y que solo interesa mejorar su precisión.

2. Orientación objetos para Derechos, Restricciones y Responsabilidades

Esta es una evolución de lo que ya se planteaba en Catastro 2014, con la variante que en lugar de ser solo relaciones espaciales entre los objetos territoriales legales sobre los predios, podrán ser objetos con sus propios modelos extendidos.  Un ejemplo adelantado en el tiempo es el Registro de Régimen Especial que algunos países ya disponen; insisto, más allá de ser relación entre capas, conlleva a la aplicación de técnicas registrales a estos objetos que garanticen su historia, legitimidad, rogación de la parte interesada y disposición al momento de utilizarse en la calificación.

De modo, que un cono de aproximación del aterrizaje de un aeropuerto, pase a modelizarse como lo que es; un predio más de derecho público, pero con la particularidad que se traslapa sobre muchos predios de derecho privado, tiene un antecedente que es la ley que lo constituyó, un propietario que es la institución que lo opera, fecha de vigencia de su geometría espacial (tridimensional) y solo puede ser modificado mediante una transacción.

3. Capacidad de gestionar 3D

Esto es más que obvio.  Hasta ahora lo tridimensional ha sido representativo, en gran parte de forma alfanumérica.  Es posible llegar a un apartamento en propiedad horizontal conociendo su clave predial, la etapa de conjunto constructivo, el número de torre, el nivel y número de apartamento.

La tendencia de los Gemelos Digitales y SmartCities está llevando a mecanismos de modelización tridimensional sobre funcionalidades de software para gestión de activos (Catastro Indoors).  Bien, más allá de esa representación, Catastro 2034 dice que se podrán gestionar; significa, aplicar técnicas registrales para que su actualización no solo sea tocar y borrar, sino que estén asociados a transacciones de ciclo de vida; nacen, se captura su geometría, se modela, entran en operación con procesos cotidianos del ser humano, sufren mutaciones, e inclusive mueren.

Esta capacidad de gestión 3D implicará adopción de los nuevos métodos de captura de la información, aprovechando técnicas que ahora existen como nubes de puntos pero con funcionalidades para facilitar la identificación de objetos simplificados con modelos de infraestructuras y modelos digitales de terreno.

4. Actualización en tiempo real

En tanto los actores involucrados en la administración de la tierra se integren a un maestro de los inmuebles, será innecesario flujos secuenciales que pueden ser paralelos.  Como ejemplo, el banco deberá poder ingresar una hipoteca sin un notario como intermediario; total, es un usuario facultado ante el sistema y es quien ha celebrado un contrato con el ciudadano, quien autoriza el gravamen sobre su inmueble.  Por mucho, un gobierno chapado a la antigua podrá colocar un registrador que adentro esté haciendo clic en un botón aceptando la inscripción, hasta que éste se canse de estar pidiendo licencias porque le duele el dedo, lo pondrán en la calle y le delegarán la actuación a un ente facultado en el banco.  La misma lógica es aplicable a los demás actores que ahora intervienen en una transacción, como el curador urbano, el topógrafo, el notario, el municipio, etc.  En tanto los actores estén integrados, la actualización será en tiempo real y la competencia serán los mejores servicios.

Y entonces, el catastro será actualizado por la gente, en el punto donde realizan transacciones.

Esto suena algo descabellado, pero es lo que ya sucede con la banca.  Antes, el banco emitía una tarjeta (ja, como las tarjetas de tickets de viaje), y era necesario ir al banco a retirar dinero, para luego con ese dinero comprar, y si nos sobraba lo podíamos ir a depositar al banco o a la lata de leche bajo la cama.  Hoy abres una cuenta bancaria, y te dan una tarjeta de débito y una clave para gestionar en Internet; ya no retiras en el banco, sino en un cajero; tu cuenta se actualiza en tiempo real cuando haces compras en cualquier negocio, en línea o transfieres a terceros desde tu móvil mientras vas en el taxi.

La tendencia apunta hacia allí, que el usuario entre a su cuenta del Registro Nacional de Propiedad, y vea allí los inmuebles que tiene, si quiere hipotecar lo puede hacer directamente él con el banco, si quiere venderlo puede hacerlo directamente, si quiere gestionar una licencia de construcción o un permiso de operación… como ya sucede en el banco!.  «Como Uber», esto no lo podrán detener los funcionarios arcaicos del catastro-registro, ni siquiera los gremios notariales.  Simplemente la necesidad del mercado; en la medida que se estandaricen los procesos, se robustezca la seguridad y completitud de la información; los modelos de negocio disruptivos se fusionarán con soluciones basados en el ciudadano como prioridad.

En este sentido, procesos que por ahora operan por separado podrán converger, tal como el mercado inmobiliario (arriendos y ventas) donde esquemas B2B como AirBnb están matando el modelo convencional con un alcance global auto-gestionado por el usuario final; muriendo en el camino el agente inmobiliario, el abogado que hace el contrato, el valuador que hace el estudio de capacidad económica, la empresa que garantiza el seguro y por sobre todo el estado al que le está costando sacar el impuesto.

También sucederá que los sistemas de registro de propiedad se unificarán, a un registro de «bienes disponibles par mercadearse», esto aplica a situaciones como bienes muebles (vehículos), bienes intelectuales, bienes mercantiles (empresas, acciones), bajo una equivalencia de «valores mercadeables».  Para esto, tecnologías como BlockChain e inteligencia artificial deberán aprovecharse sobre contratos inteligentes, en la lógica de un gemelo digital de objeto de realidad física con su equivalente de criptomoneda, al grado que la securitización esté garantizada en un registro donde el gobierno ya no tiene vela.

Y entonces, el catastro-registro será actualizado en tiempo real como ya sucede en otros entornos de la cotidianidad.

También es una cuestión de «humanización de la urgencia que el Registro Catastral-Registral atiendan una gran necesidad en el mundo».  Por eso la pregunta: ¿Está el Catastro Convencional listo para atender en costo, tiempo y trazabilidad la necesidad de un 70% de la población que carece de derechos de propiedad? Y no nos referimos a hacer un reconocimiento del territorio en 50 años, sino en tiempos record máximos de 6 años; aunque para ello debamos romper los paradigmas del flujo actual del proceso catastral – registral, centrándonos en lo que agrega valor a la cadena de Administración de Tierras.

Nos referimos por tanto, a este aspecto asociado a esta declaración es la necesidad global que hay por registrar las personas que no tienen una identificación reconocida por un sistema oficial, los predios que no han sido catastrados y la relación de derechos que estas personas ejercen sobre esta tierra.  Esto, sin contar que en lo ya catastrado existe una terrible desactualización de la informalidad.  Llegar a resolver esta problemática en los próximos 20 años implica re-pensar en métodos disruptivos que permitan reducción de tiempos, costos y mayor participación de la población.

5. Catastro global e interoperable

Justo eso.  Estandarización motivada por el mercado, con identificador de objeto universal.  Y al basurero el código de 30 dígitos que cambia cada vez que el predio se llena de monte.

6. Capacidad de gestionar fronteras ecológicas

Esto implica el mapeo de objetos inmateriales, tal como una reserva natural cuyo interés es internacional, una reserva de corales en el mar.

Interrogantes de futuros probables roles del Catastro

Con Catastro 2034 también se plantea problemáticas de interés global, en el que podría ser que Catastro intervenga, y que de ser así marcaría nuevos paradigmas para la gestión de hubs de información holística en un entorno global cada vez más conectado.  Estas interrogantes son:

1. Acaparamiento de tierras. ¿Jugará el Catastro un rol en el registro de esta información?
2. Seguridad alimentaria. ¿Habrá interés en asociar a los objetos del territorio sus características y relación con el ser humano sobre el uso, acceso y disponibilidad del derecho a la alimentación?
3. Cambio climático. ¿Habrá interés en el registro de los derechos con dependencias de vulnerabilidad asociadas al cambio climático?.
4.  Crowd Catastro. ¿Qué se podrá y qué no se podrá en un catastro colaborativo?
5.  Catastro verde. ¿Derecho sobre fronteras ecológicas?
6.  Catastro global. ¿Qué infraestructura será necesaria para un Catastro global?


FIG 2019 – Hanoi 

Catastro fit-for-purpose es como Uber.  Los geómetras debemos involucrarnos, porque sucederá con o sin nosotros.

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